Ascensión al Midi D'Ossau. 26 de septiembre de 2026
De acuerdo con la programación prevista, el sábado 26 de septiembre se realizó la ascensión al Midi D’Ossau, con el pseudónimo de “cuatromil del pirineo” y sus 2884 msnm. Se trata de un pico ubicado en la vertiente francesa de la cordillera, antiguo volcán y de silueta muy reconocible que siempre ejerce influjo a los montañeros.
Esta actividad se ha realizado con el acompañamiento de un guía profesional de alta montaña, Mikel Inoriza (@mikelinoriza) quien ha sabido llevar con total seguridad al equipo, tanto a la cima como el regreso al coche.
La aventura comenzó el viernes cuando los cuatro montañeros salimos por la tarde dirección Gavín. Tras alojarnos y después de una minivuelta, nos dirigimos a Biescas, apenas a 5 kms., donde dimos una maxivuelta por los establecimientos hosteleros hasta decidirnos dónde cenar. Una vez saciadas las barrigas, nos fuimos directamente al apartamento para descansar.
El sábado sonó temprana la alarma, a las 5 y media, y tras desayunar con lo que habíamos comprado en Logroño, nos encaminamos al aparcamiento de Aneou, pocos metros más abajo de la frontera de Portalet.
Allí nos esperaba Mikel y tras una rápida preparación, a las 7:15 h. empezamos a caminar con el frontal puesto y el incipiente clarear del nuevo día.
El comienzo fue un suave ascenso entre pista y sendero y conforme avanzaban los minutos con los primeros rayos de sol empezamos a poner cara al guía y él a nosotros. Hicimos nuestras presentaciones y se habló de los objetivos del día. Una vez alcanzado el Col de Soum de Pombie, se pudo ver el refugio de igual nombre y nuestros pies iniciaron un ligero descenso. Una vez en el refugio, estaban ya limpiando, alguno se escapó a “soltar lastre” y nos quitamos ropa mientras bebimos agua.
Tras esta mini parada, empezamos nuevamente la caminata que ya sería cuesta arriba hasta la cima. Al principio cruzamos un par de tramos con piedras y bloques donde íbamos saltando con alegría, no así en la bajada, hasta llegar al Col de Suzon, habiendo ascendido unos 400 metros, por lo que aún nos quedaba una “pechada” por delante y ya con importante pendiente.
Tras un tramo herboso llegó la primera chimenea. Nos pusimos los arneses y el casco bajo la atenta mirada de Mikel y empezamos a trepar. Luego llegó la segunda chimenea, algo más aérea pero más sencilla y ya la tercera más tendida y larga. En algunos tramos intermedios fuimos encordados para evitar sustos, ganar seguridad real y psicológica.
Esto de la dificultad es muy personal, para unos fue algo complicado para otros no tanto, pero lo más importante fue que todos superamos las tres chimeneas llegando hasta la zona de pedregal donde la senda zigzagueaba nos llevaba hasta la antecima. Aquí iniciamos un corto y aéreo paso para ya coger la cresta final hasta la cima.
El día estaba muy claro por lo que pudimos disfrutar de maravillosas vistas en 360º, identificando cuantas cimas conocíamos y Mikel nos completó la información. Resultaba curioso por ejemplo que el imponente pico Anayet quedara allá abajo en lugar de mirar hacia arriba como tantas veces.
Tras recuperar energía bebiendo y comiendo algo -hubo debate sobre las costumbres de unos y otros sobre la forma de alimentarse en la montaña-, hicimos las fotos de cumbre y para abajo.
El camino de vuelta fue el mismo que el de subida, si bien las chimeneas las bajamos con cuerda. Las reuniones estaban ocupadas por otros montañeros e incluso había “lista de espera” por lo que Mikel optó por usar “Friends” para montar un descenso con un dinámico. De esta forma bajamos sin tener que esperar a nadie bajo la sorpresa de algunos de los presentes. No obstante siempre hay que tener cuidado porque de hecho ya nos voló por encima de nuestras cabezas alguna piedra y hasta un teléfono móvil que se estrelló metros más abajo.
Una vez superadas las tres chimeneas con éxito, la sonrisa se aflojó sabiendo que lo complicado del día había sido superado con éxito y ya se empezaba a hablar de proyectos futuros.
Paramos en el refugio de Pombie a beber agua fresca de la fuente y, para decepción de alguno, retomamos rápidamente la caminata sin parar para comer algo y disfrutar del paisaje. Había gente, bastantes personas que estaban ya allí y otras llegando, seguramente por ser sábado y con buen tiempo y siendo un lugar accesible.
Y continuamos andando, relajados y cansados, al igual que un par de mastines que vigilaban un rebaño de ovejas, hasta llegar al coche.
Los datos del wikiloc dicen que han sido 13,40 kms. y 1.270 metros de desnivel positivo, a lo que habría que añadir que el grado de satisfacción y felicidad del equipo es total.
Nos cambiamos de ropa y paramos en un bar de la frontera para la correspondiente hidratación. Y tras las oportunas palabras de despedidas y con un “hasta pronto”, Mikel marchó para su casa y nosotros cuatro para la nuestra.
